Zoológico de Barranquilla: crisis económica, caída de visitantes y un traslado pendiente
El centro de investigación y conservación animal arrastra un déficit desde 2024 que hoy es cercano a los $4.400 millones. Urge una reubicación y el apoyo del sector público.
El zoológico de Barranquilla se está quedando sin oxígeno y hay un alto riesgo de que ya no pueda operar más.
La situación del centro animal, de acuerdo con su directora Farah Ajami, es compleja. Si bien han logrado diversificar productos y servicios, su supervivencia está atada, en un 70%, al ingreso de visitantes a través de la compra de boletería. Es decir, entre más visitantes lleguen al zoo, más ingresos tiene para mantenerse en pie.
Los infortunios de la institución zoológica, encargada del cuidado de 700 animales, empezaron a golpear con más fuerza con la llegada de la pandemia en 2020, que los obligó a cerrar sus puertas al público, siendo esta su más importante entrada de recursos.
Luego, y en ese intento de reactivación, el zoológico registró unas muy bajas cifras de visitantes y, en consecuencia, un déficit presupuestal que hoy en día es cercano a los $4.400 millones.
“Todo esto nos ha afectado de manera significativa, además del déficit que venimos acumulando desde 2024. El año 2020 fue difícil para todos: estuvimos cerrados durante seis meses. En 2021 también enfrentamos dificultades debido a los aforos limitados. Aunque comenzamos a recuperarnos, lo cierto es que nunca hemos vuelto a ver cifras similares a las de la prepandemia. El 2024, en particular, fue un año muy negativo para el zoológico, incluso peor que 2021 en términos de visitantes”, afirmó la directora del centro de investigación y conservación.

Un alto costo de operación
La situación en la actualidad parece empeorar más en términos financieros, según Ajami, por el impacto de la reforma laboral y el reciente incremento del salario mínimo vital decretado por el Presidente Gustavo Petro.
Esto los condujo, en contraparte, a actualizar las tarifas de ingreso de los visitantes al Zoo para paliar parcialmente el déficit y garantizar la sostenibilidad de la operación. Es así como la boleta para niños pasó de costar $30 mil en 2025 a $36.900 en 2026 y en adultos pasó de $35 mil a $42.900.
La medida ha sido bastante cuestionada por el público debido al vertiginoso incremento del costo de la boletería. Las directivas del zoológico temen que el número de visitantes se reduzca aún más ante este escenario económico adverso.
En 2024 registraron el ingreso de 143.000 visitantes y en 2025, aunque aún no hay un consolidado, se estima una reducción de alrededor de 10.000 visitantes. El panorama para 2026 resulta complejo e incierto.
“El zoológico sostiene aproximadamente 65 empleados, nuestra operación es intensiva en personal, especialmente en el equipo que cuida a los animales. Se trata de personal operativo y técnico, altamente calificado, y este incremento salarial impactó de manera muy fuerte el presupuesto destinado a la nómina”, contó.
Indicó que la reducción de la jornada laboral para algunas empresas puede ser manejable, pero para el zoológico es especialmente complejo por la alimentación de los animales que debe ser tres veces al día.
“No es posible adelantar la alimentación para que el cuidador se retire antes. Por eso, la disminución de la jornada laboral ha sido especialmente compleja de manejar”, anotó.
Ajami aseguró que existe la percepción de que el zoológico vive de recursos públicos o de donaciones, pero la verdad -según mencionó- es que son “altamente dependientes” de la taquilla.
“Nuestro modelo de negocio —no solo en el caso del Zoológico de Barranquilla, sino en este tipo de espacios— requiere necesariamente una combinación de recursos públicos y privados. Durante muchos años hemos sobrevivido principalmente con recursos autogestionados”, mencionó.
Sostuvo que operar el zoológico de manera responsable implicará un presupuesto superior a los $10.000 millones anuales, que se destinarían exclusivamente a la alimentación de los animales, medicamentos, cuidadores, personal de vigilancia y demás costos básicos. Esto, sin incluir los presupuestos adicionales de los proyectos específicos que también desarrolla el centro de conservación animal.
“El Zoológico de Barranquilla requiere una conversación de ciudad. Si Barranquilla quiere seguir teniendo zoológico, debe hacerlo viable, y esa no es una responsabilidad exclusiva de la fundación, sino una responsabilidad colectiva y compartida en torno a un propósito común que es mucho más grande que nosotros”, apuntó.

Una promesa de traslado que le ha faltado voluntad política
Farah Ajami manifestó que hoy los zoológicos representan una causa cada vez más importante y urgente: la protección y el bienestar animal, así como la conservación de la biodiversidad.
Aseguró que Barranquilla aspira a escenarios de talla mundial, y una ciudad de ese nivel merece un zoológico de esas mismas especificaciones, tanto por sus ciudadanos como por los animales, que son los principales beneficiarios.
“Un zoológico es un polo turístico fundamental, y desconocerlo sería darle la espalda a los grandes ejemplos internacionales donde estas instituciones son protagonistas del desarrollo urbano y cultural”, enfatizó.
Indicó que el traslado del zoológico ha sido una discusión que lleva más de 30 años y que por falta de voluntad política no ha logrado concretarse.
“Desde hace mucho tiempo hemos advertido que el zoológico debió haberse trasladado. Este modelo de negocio es claro: los zoológicos necesitan animales y nuevos ambientes, además de otras atracciones, y nosotros no podemos tenerlos porque no contamos con el espacio suficiente”, refirió.
A esto se suma lo que calificó como competencia desleal, que actualmente enfrentan en la ciudad con la aparición de nuevos espacios y atractivos al aire libre y gratuitos, los cuales restan posibles visitantes al zoológico, donde es necesario pagar una boletería.
Un terreno con líos jurídicos
Entre las tantas afugias del Zoo, en 2022 surgió la iniciativa por parte de la empresa Bavaria de donarle un predio de al menos 30 hectáreas para su proyecto de reubicación que viene pensándose hace muchos años. Está ubicado en la Vía al Mar, frente al peaje Papiros, en Puerto Colombia.
Sin embargo, fue una promesa de donación que nunca se hizo efectiva. De acuerdo con Ajami, durante la pandemia, este predio fue invadido y actualmente enfrenta procesos de pertenencia tan complejos que impiden el acceso.
Señaló que este es un problema que debe resolver Bavaria, ya que se trata de un terreno de gran extensión —cerca de 500 hectáreas— del cual se habían comprometido a donar 30.
“Varias áreas de ese predio permanecen invadidas desde hace tiempo. Estas dificultades hacen inviable, por ahora, avanzar en ese proyecto”, dijo la directora del zoológico a Zona Cero.
Una esperanza para la reubicación del Zoo
Al conocer esta situación, de acuerdo con Farah Ajami, el alcalde Alejandro Char le manifestó —a inicio de su mandato— su interés de que el zoológico se ubique cerca de la zona del río, en donde se han desarrollado grandes proyectos como el Gran Malecón y el Ecoparque, que haga parte de un gran polo de desarrollo turístico, cultural, educativo y ambiental.
A partir de allí, dijo, se iniciaron conversaciones con la empresa Argos con el fin de evaluar la posibilidad de una cesión anticipada obligatoria de un terreno de su propiedad donde podría desarrollarse el nuevo zoológico.
El terreno se ubica en la franja de amortiguación entre el proyecto Ciudad Mallorquín y la Ciénaga.
“Ya fue identificado, la figura jurídica es viable y Argos conoce la propuesta. No obstante, han surgido algunas complicaciones ajenas al zoológico relacionadas con el litigio de límites entre Barranquilla y Puerto Colombia, ya que el predio inicialmente pertenecía a este último municipio”, reveló la directora del centro de investigación.
La Fundación Zoológica de Barranquilla ha solicitado cerca de 30 hectáreas, que es el área mínima requerida para el proyecto de reubicación. En su momento se validaron los determinantes ambientales del lote con la autoridad ambiental competente, en ese entonces la CRA, que emitió un concepto favorable sobre la posibilidad de construir allí.
“Desde el punto de vista técnico, el proyecto cuenta con viabilidad; lo que falta es una decisión política y colectiva”, enfatizó Ajami.
Señaló que sería una construcción de bajo impacto, sostenible y respetuosa de las zonas donde no se permite edificar, dada la cercanía con la Ciénaga.
“Lejos de ser una limitación, esta ubicación representa una oportunidad para desarrollar un proyecto ambiental más ambicioso e integrado al ecosistema”, agregó.
Argos, con disposición de donar el predio
Zona Cero conoció que Argos está dispuesto a donar el predio que requiere el Zoológico de Barranquilla. Es una iniciativa que ha estado sobre la mesa hace más de dos años y que aún está vigente.
Fuentes aseguraron a este medio que la decisión definitiva no se ha tomado, debido a que deben confluir varios actores para avanzar en la propuesta, entre ellos el Distrito y la Fundación Zoológica de Barranquilla.